28 de julio de 2009

Todos los caminos llegan a Capadocia


Al llegar a la estación de buses de Estambul, desde donde tomaríamos el nocturno a Capadocia, tuvimos el primer encuentro con un amigo en lo que va de viaje: Felipe Mualim, a.k.a. Red, quien nos acompañaría en todo Turquía. Al principio para él, este país era un desastre, porque venía de Viena, donde todo funciona. Para nosotros, que veníamos de Jordania, Turquía era el primer mundo, casi el paraíso.

Después de una noche de viaje, llegamos a Goreme, uno de los pueblitos que forman la zona de Capadocia, conocida por sus impresionantes formaciones rocosas, quebradas y paisajes. Pero al menos el primer día, a nosotros eso nos daba lo mismo: estabamos vueltos locos porque al entrar al hostal, vimos una parrilla. ¡Hace más de un mes que no comíamos un buen pedazo de carne! Así que nos pusimos como primer objetivo, encontrar un supermercado. Compramos salchichas, pollitos y un pedazo de lomo vetado y con la ayuda de uno de los empleados del hostal, nos mandamos una parrilla de lujo, como las que hacemos en Chilito al menos una vez por semana.

Digerido ya el gustito de la parrilla, nos lanzamos a recorrer Capadocia, tarea no muy difícil, ya que son tantas las formaciones rocosas, muchas de ellas con formas fálicas, que para donde uno vaya se va a topar con algo único. Durante el primer día de treking, vimos abismos preciosos, con pseudo-cerros de tierra y material volcánico que desde la altura parecen como construidos por el hombre, cuando en realidad son producto del azar y de miles de años de erupciones, mareas y erosión.

En nuestro segundo día, tomamos un tour que nos llevó por una ciudad subterranea increíble. Con casi 85 mts. de profundidad, era usada por los habitantes de la zona para guarecerse cuando venía el enemigo. Por dentro era una obra maestra de arquitectura. Tenían una verdadera ciudad bajo tierra, llena de túneles, casas, colegios, centros de oración, cavas de vino. Incluso tenían prisiones y centros de matanzas para cuando capturaban a algún invasor. El tour seguía por un monasterio enclavado en un cerro, tipo Petra, en Jordania. El monasterio era enorme, y desde arriba habían unas vistas de postal.

En nuestro último día antes de partir a Estambul, nos dimos otro gustito: arrendamos unos scooters, y nos fuimos al estilo "En busca del destino" a recorrer los pueblos adyacentes a Goreme, donde alojábamos, para seguir descubriendo las maravillas de esta ciudad situada en el centro de Turquía. Después de 6 horas y unos cuantos litros de bencina, nos preparábamos para visitar la capital del Imperio Romano de Oriente, Constantinopla, hoy Estambul.

19 de julio de 2009

Del muro de los lamentos al muro lamentable

Judío lamentándose
Me comentaba Matías que había escuchado que "Barack Obama, de gira por Tierra Santa antes de ser elegido presidente, cumplió con la tradición de escribir en un papelito un deseo, doblarlo, y luego posarlo en el muro de los lamentos. Acto seguido, quien estaba detrás, sacó el papel, lo leyó, y se lo vendió al New York Post. Lo escrito por Obama era maravilloso, y le hizo subir varios puntos en las encuestas. ¿Habrá estado planeado...?"

El otro muro
Cruzar a Palestina desde el lado israelita es fácil y cotidiano: tomar el bus, pagar un par de scheckels y empezar a mirar por la ventana la cuarta carilla del tríptico turístico de Israel. Saliendo de Jerusalém se observan primero cerros verdes de árboles y luego montañas cafés de arena, para que finalmente se dejen aparecer como molinos al Quijote, altos muros grises de concreto cemento.

La poco justificable muralla de separación que Israel sigue construyendo a lo largo de su límite con los territorios palestinos en Cisjordania muestra la fría cara de los paneles de cemento inflanqueables junto a guardias israelitas -cabros chicos que prefirían estar en la casa viendo tele- con el dedo siempre en el gatillo, adornados por carteles que señalan en hebreo, árabe e inglés que esto es una "zona de exclusión".

Sin embargo, y tal como en el muro de Berlín, las interminables paredes pálidas del lado este se han transformado en el fondo perfecto para la protesta artística pacífica de muchos palestinos: rabia, esperanza, amenaza, amor, paz y odio, todo en la misma vitrina. Grupos de artistas y daytrippers han venido a decorar la muralla, ayudando a comunicar el sentimiento del pueblo de este y muchos otros lados. Incluso Roger Waters estuvo por acá transcribiendo oportunamente la letra de "The Wall" en el muro.

El terrible Muro de la separación II

Ya para volver de Palestina a Israel, hay que pasar por checkpoints de arquitectura kafkiana donde todo sigue siendo cotidiano: extranjero o israelita siga, local palestino stop.

Datos duros
Longitud: 650 km (tres veces más grande que el muro de Berlín)
Costo: De 2 a 3 millones de dólares por kilómetro (hasta 2 mil mollones de dólares en total)
Lugar de construcción: 80% dentro de territorio palestino
Anexación de facto: casi 50% de Cisjordania
Palestinos dentro de territorio palestino pero en el nuevo lado "israelita de la muralla": más de 250.000
Palestinos separados de sus tierras por la construcción de la muralla: más de 280.000 (12% del total)
Casas y tiendas destruidas para la construcción: más de 600
Muertes de civiles palestinos relacionados con la construcción: más de 600


Más información sobre la muralla de separación en stopthewall.org.

16 de julio de 2009

Tierra Santa: el Jerusalén de todos


Bastan sólo un par de segundos para que al llegar a Jerusalén, se entienda el verdadero sentido de la religión. Se respira un aparente equilibrio inestable en la convivencia entre Judíos, Católicos, y Musulmanes, quienes tienen en esta ciudad, algunos de sus principales símbolos sagrados: El Muro de los Lamentos, el camino del Via Crucis de Jesús por la Via Dolorosa y a pocos metros, la mezquita Al-Aqsa.
Todos viviendo en perfecta armonía: Las musulmanas cubiertas por sus velos caminan en torno a los judíos que se mueven de manera extraña frente al Muro de los Lamentos, mientras los griegos ortodoxos con sus rizos y sombreros pasan por fuera de la Iglesia que representa uno de los lugares más importantes para los Católicos, la Iglesia del Santo Sepulcro, el sitio de la crucificción y resurrección de Jesús.
En Tierra Santa los lugares sagrados no paran. Después de un bus de menos de 1 hora, llegamos a Belén, con una de las experiencias más sobrecogedoras que nos han tocado hasta ahora: la Basílica de la Natividad, donde nació Jesús.
Acá se da un contraste tremendo, que nos ayuda a entender la naturaleza del conflicto que se da en esta zona. Un rato después de la Basílica, a menos de 5 Km, tuvimos que pasar por un checkpoint que asusta, donde nos revisaron pasaportes, e hicieron pasar por un detector de metales. Afortunadamente, Chilito está tan alejado del conflicto Palestino-Israelita, que el oficial del lugar, al ver nuestros pasaportes con el huemul y el cóndor, se convenció de que nuestras intenciones no tenían nada que ver con terrorismo de ningún tipo, just plain tourism.

Todo este trámite para llegar a Beit Jalla, ciudad donde nació mi bisabuelo. Ahí, por fortuna, nos encontramos con algunos de mis parientes Khallilieh, que nos atendieron como reyes, como sólo los árabes saben. Nos sirvieron frutas, café y galletas... la verdad, es que a mi me faltaron las hojitas de parra, como las que hace mi abuelita.


Para ver el álbum de fotos de Jerusalén, haz clic acá.
Para ver el álbum de fotos de Belén y Beit Jalla, haz clic acá.

10 de julio de 2009

El desierto de Wadi Rum o la luna

La luna o el Desierto de Wadi Rum
Pasar una noche en la mitad del desierto es una aventura que estaba buscando desde la oportunidad perdida en Marruecos, donde la punta más occidental del Sahara rozaba la frontera con Algeria. Wadi Rum no es el Sahara, tampoco es más seco ni mucho menos, más extenso, pero sí tiene una historia tan interesante como el entorno surreal que entregan las rocas y monolitos que lo rodean. Es subirse al 4x4 y quedarse dormido para despertar en un segundo convencido de que esto es la luna.

Desierto vivo
Wadi Rum siempre ha estado habitado. Desde la prehistoria, muchas culturas (incluidos los nabateanos, los mismos de Petra) han pasado por acá dejando su huella pintando y graffiteando rocas, y a veces construyendo templos o refugios. Hoy, el desierto está habitado por tribus de beduinos que mezclan con tranquilidad agua de pozo con TV satelital y celulares e intercambian sin disimulo caballos por Land Cruisers.

Lorenzo de Arabia
En occidente, Wadi Rum es más conocido por su lazo con el oficial británico T.E. Lawrence (¿Alguien vio la película Lawrence de Arabia?), quien vivió y basó aquí sus operaciones durante la revuelta árabe de 1917/18.


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8 de julio de 2009

Petra: ¡sólido!


Para poder entrar a la antigua Petra hay que caminar por un estrecho sendero de más de un kilómetro entre dos rocas eternas hacia arriba, que dejan entrar luz precisa como para nos veamos pequeños dentro de ese camino que parece ser un cañón, pero en realidad es una placa tectónica partida convenientemente en dos. Suficiente como para absorverte dentro y hacerte querer que ese día que tenías planeado pasar ahí sean mejor dos. O tres.

Resumen de Petra
Una de las Nuevas Maravillas del Mundo
Talladas de las enormes torres de piedra arenosa de múltiples colores, las impresionantes fachadas de los templos y tumbas dentro de Petra son el testimonio vivo de las tribus desérticas que las esculpieron hace más de dos mil años.
Las dos fachadas más destacadas son el Tesoro, que se encuentra entrando a Petra, después de una expectante caminata por el Siq, y el Monasterio, ubicado en la parte más alejada desde la entrada, al que se llega después de una larga y dura subida de más de una hora (o un round trip en burro por unos pocos euros - pobres burros, no lo hagan).

Casi tan espectacular como los monumentos que encontramos en Petra, es todo el paisaje que la envuelve: rocas de diferentes colores y con diferentes formas gracias a la erosión del agua y del viento, casi todas con ventanas, pequeñas o grandes cuevas que se acceden por algún lugar u otro, rodean un pasisaje a esta altura surreal.
Todo se pone todavía más emocionante cuando con el pasar del día a la tarde comienzan a aparecer cambios de tonalidades notables en todas las rocas gracias al sol.

La familia
Petrahogar
Hasta hoy, algunas de las cuevas siguen siendo habitadas por pequeñas familias pertenecientes a tribus beduinas locales, los que viven ofreciendo agua, paseos en maltratados burros o tiernos camellos, touteando tours al más allá o finalmente mujeres y niños vendiendo artesanías (mis favoritos, ¡artesanía de regalo e invitación a un té incluida!).

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